Cuestión de actitud

Fotografía: © Juan Carvajal Franklin

Para este año y poniendo en mi mano la intención del yoga deseo “que todos seamos felices, pacíficos y bienaventurados”

En esta ocasión quiero publicitar una visita a la pacha mama. Si bien ella está presente en cada pedacito de nuestros días desde el desayuno hasta la cena generalmente no la tenemos en cuenta.

Agradecer a la madre tierra por todos los frutos que pone en nuestros platos, en nuestras neveras, en la despensa; ese corto momento en donde nuestra mirada se posa sobre el alimento es el ideal para sentirnos en bienaventuranza. Todos tenemos dentro ese ser natural de nuestros antepasados, intentar recordarlo vale la pena. Buscar la conexión con la naturaleza es la clave para volver a armonizarnos… Mirar la montaña, recordar que gracias al sol nos mantenemos vivos, caminar descalzos sobre la tierra, contemplar el río, el vuelo del pájaro, seguir la nube; en fin, participar de este maravillosos escenario, estoy segura de que nos hace mejores personas.  Incluso si es imposible salir al campo, tenemos la ventana! Con su pedazo de cielo, con luna o con sol, lo importante es que miremos a los astros, al amor, al hijo, al compañero a todo lo que nos recuerda la sencillez de estar vivos.

Nada mejor que cocinar para acercarnos y agradecer a la madre tierra y despertar nuestros sentidos.

Orgánico, natural, integral, casero… estos conceptos no son más que pedacitos de nuestra madre naturaleza.

Invito a todas las chicas Clorofílicas a que cocinemos más para reconquistar  nuestra naturaleza femenina, puede sonar anticuado, pero volvamos ese acto místico, retornemos a la cocina, meditemos en la cocina, el hecho de tocar, probar, cortar los vegetales, verlos cambiar de color con el golpe de calor, sentir cómo se sueltan, se entregan y se transforman, ese sencillo hecho es la fortuna del “fuego del hogar”, lo que significa nuestra presencia en la tierra, como generadoras de vida.

En este momento donde la falta de tiempo, el carro y la corbata es la constante para muchos hombres, también cocinar puede ser una maravillosa terapia.

Así que cocinemos más, experimentemos más con los sabores naturales, volvamos a chuparnos los dedos, a mirar el fuego a esperar  y agradecer por lo milagroso que es el alimento!

Madre Deméter,  Madre Isis, Madre naturaleza… Gracias por todos tus frutos!

Un abrazo de rechupete! Liliana de Clorofila